Un diagnóstico empresarial responde tres preguntas: en qué nivel está la empresa, qué brechas le cuestan más y qué hacer primero. Se hace en cinco pasos y termina en una hoja de ruta con responsables y fechas.
Paso 1. Define el objetivo y el alcance
¿Quieres crecer, recuperar rentabilidad, dejar de depender del dueño o prepararte para vender a una gran empresa? El objetivo define qué se mide con más detalle.
Paso 2. Reúne la información clave
- Ventas y margen de los últimos 12 meses.
- Flujo de caja y cuentas por cobrar y por pagar.
- Organigrama real y funciones de cada puesto.
- Procesos principales: cómo se vende, se produce y se entrega.
- Indicadores que hoy se revisan, si los hay.
Paso 3. Evalúa las 10 dimensiones de la empresa
En el Sistema Operativo 3.0 usamos diez dimensiones: dirección y estrategia; gobierno y decisiones; comercial y crecimiento; producto y experiencia del cliente; organización y roles; talento y liderazgo medio; operación y procesos; finanzas y caja; control de gestión; y riesgos y continuidad. Cada una se califica como sólida, con brecha o crítica.
Paso 4. Ubica el nivel de madurez y prioriza
Con los resultados se ubica a la empresa en uno de cinco niveles: supervivencia, estabilidad básica, institucionalización, escalamiento rentable o resiliencia avanzada. Una regla útil: ninguna empresa se considera de nivel alto si tiene dos o más dimensiones críticas en caja, operación, control, riesgos o liderazgo.
Paso 5. Convierte el diagnóstico en una hoja de ruta
El diagnóstico solo sirve si termina en acciones: qué se hace primero, quién es el responsable, en qué fecha y con qué indicador se medirá. Recomendamos no más de tres prioridades a la vez.
Herramientas para hacerlo
- Autodiagnóstico: un test de 5 minutos para una primera lectura, disponible gratis aquí.
- Diagnóstico completo: con entrevistas y evidencia, lo hacemos contigo.